La revolución del smartphone en el hogar

Ha sido casi sin darnos cuenta pero basta echar un poco la vista atrás para ver todo lo que ha significado la llegada de los smartphones a nuestras vidas. Desde que se anunciara el primer iPhone hasta la dependencia que tenemos actualmente de este dispositivo ha pasado solo una década y nadie se plantea dar marcha atrás.

Utensilios como el teléfono fijo, el reloj despertador, la cámara de fotos y de vídeo o el reproductor de música, ahora caben en un solo bolsillo. Por no hablar de la infinidad de funciones que han reemplazado y las nuevas utilidades que aportan. Por eso el siguiente paso es la incorporación del hogar a este pequeño ecosistema tecnológico que sostenemos en la palma de la mano.

 El smartphone en el hogar

El hogar desde el móvil

Podríamos hablar largo y tendido sobre domótica, su evolución y porqué no se ha integrado en la mayoría de los hogares, pero la realidad es que ya suena a algo antiguo manido. El camino a seguir actualmente es que todo pase por nuestros teléfonos, es nuestra gran base de datos y nuestro centro de operaciones, por eso el control de nuestro hogar tiene que pasar por ahí.

Buen indicador de ello es el ejemplo de Apple y su HomeKit, que integra en los iPhone, iPad y Apple TV la función de poder controlar nuestra casa si contamos con los dispositivos compatibles correspondientes. Lo que lo hace muy atractivo es sin duda la integración con Siri, el sistema de voz que permite interactuar y, en este caso, darle ordenes como “Siri, apaga las luces del dormitorio” o “Enciende la calefacción en la planta de arriba”. Por su parte Google va por el mismo camino con Brillo, un sistema operativo enfocado al “internet de las cosas” (IoT) del que no hemos vuelto a conocer novedades desde su anuncio en 2015.

La nueva domótica

La solución actual pasa por combinar una serie de dispositivos que, colocándolos en los puntos que veamos necesarios, nos permiten convertir nuestra vivienda en un hogar inteligente. La ventaja es indiscutible, es una solución más fácil de instalar, es escalable y en caso de quedarse obsoleta es más viable su sustitución, haciéndola una alternativa más rentable que la domótica tal y como la conocíamos.

La combinación smartphone, Wifi y la nube convierte estos dispositivos, acompañados de una buena aplicación móvil, en un mando que lo controla todo desde cualquier lugar y de una forma que ya nos resulta más natural que plantarnos delante de un panel de control en la pared. Poder comprobar si te has dejado la luz del salón encendida cuando ya te has montado en el coche o encender la calefacción mientras vas de camino a casa, son solo dos ejemplos de las muchas posibilidades que se abren en nuestro día a día.

¿Porqué puedo saber si está lloviendo en Australia en cualquier momento y no sé que está ocurriendo en mi propia casa?

Poco a poco la tecnología va entrando en casa, haciendo nuestros hogares más seguros y eficientes. Si sabemos lo que consumen los aparatos eléctricos y nuestros hábitos de consumo podremos reducirlo, con el consiguiente ahorro en la factura de la luz y produciendo un impacto menor en el medio ambiente. Si lo hace de forma inteligente, es decir, sin que tengamos que estar pendientes de ello, mejor que mejor.

La racionalización inteligente

Una vez que tenemos las herramientas para medir y controlar, ya solo nos queda actuar. Pero la tendencia es dotar de inteligencia a estos sistema, por mucho que suene a ciencia ficción. Con SIRAE nos hemos replanteado el funcionamiento de nuestros dispositivos para que no solo nos digan lo que podemos hacer sino que lo hagan automáticamente en función de nuestras necesidades. Existen, por ejemplo, dispositivos que nos permiten programar el funcionamiento de un aparato, en el caso de SIRAE puedes hacer programaciones normales o programaciones óptimas que eligen la hora más barata (dentro de un rango de horas que indiquemos) para que se ponga en funcionamiento. También podemos indicarle un límite de potencia contratada, para que en caso de alcanzarla apague automáticamente un aparato que no sea indispensable (previamente configurado a través del móvil).

Las posibilidades son inmensas y el beneficio en nuestra vida diaria indiscutible. La revolución de los smartphones entra en los hogares para ser uno más de la familia.

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